ORIGEN: SANLÚCAR

La Manzanilla nace en un lugar único: Sanlúcar de Barrameda, donde se encuentran el sol, el mar, las marismas y los vientos de Poniente. Este entorno privilegiado, entre la desembocadura del Guadalquivir y el Parque Natural de Doñana, ha dado forma a un vino con identidad propia.

En esta ciudad costera, donde la cultura y la gastronomía se entrelazan con la naturaleza, la Manzanilla se erige como símbolo de Sanlúcar. Su carácter refleja el territorio: elegante y compleja, potente y sutil, con una personalidad inconfundible que solo puede nacer aquí.

EL MICROCLIMA DE SANLÚCAR

320 DÍAS DE SOL AL AÑO

Un clima privilegiado, con sol casi constante y temperaturas suaves que protegen el velo de flor en las bodegas.

MARISMAS DE DOÑANA

Amplias llanuras sobre el antiguo delta del Guadalquivir, con ausencia de relieve, que contribuyen a la humedad del entorno.

RÍO GUADALQUIVIR

Límite natural al norte de Sanlúcar, fuente de humedad junto con las marismas y el océano.

OCÉANO ATLANTICO

El mar y la Manzanilla son inseparables y a el debe su identidad.

VIENTO DE PONIENTE

Arrastrados por el océano, aportan a las bodegas de Sanlúcar humedad y salinidad, elementos esenciales del carácter del vino.

EL SUELO

En la época tartésica, la zona del Marco de Jerez estaba cubierta por una gran ensenada llamada Lago Ligustino (Lacus Lingustinus), que se extendía desde Sevilla hasta la Bahía de Cádiz, ocupando la desembocadura del Guadalquivir. Con el tiempo, esta masa de agua se colmó, dando lugar a las actuales marismas de Doñana.

De este antiguo origen marítimo surge el suelo más característico de la región: la albariza, una marga blanca formada por carbonato cálcico, arcilla y sílice. Su estructura porosa permite retener la humedad del invierno y liberarla lentamente en verano, mientras que su color claro refleja el sol y favorece la maduración de las uvas.
Estas propiedades hacen de la albariza un elemento esencial que define la calidad y personalidad de los vinos del Marco de Jerez, entre ellos la Manzanilla.

LA UVA: PALOMINO

La Manzanilla se elabora con la uva por excelencia del Marco de Jerez: la Palomino Fino, variedad blanca fundamental en los vinos generosos de la región.

La Palomino Fino brota en las últimas semanas de marzo y madura a principios de septiembre, con rendimientos de unos 80 hectolitros por hectárea y mostos que suelen alcanzar 11–12 grados Baumé.

Su neutralidad aromática y baja acidez, lejos de ser un defecto, permite que el vino refleje plenamente las características del clima, el suelo y la crianza bajo velo de flor, convirtiéndola en la variedad preferida de viticultores y bodegueros para producir vinos secos, delicados y complejos como la Manzanilla.

Según las normas del Consejo Regulador, la uva utilizada para la producción de Manzanilla puede proceder de cualquier viñedo dentro del área del Marco de Jerez, siempre que se destine luego a crianza bajo velo de flor en bodegas situadas en Sanlúcar de Barrameda.

ELABORACIÓN

LA MANZANILLA

GASTRONOMÍA

LAS BODEGAS

VISITAS Y TIENDAS DE VINO